viernes, 22 de enero de 2016

Kathia

"Cierto joven me dijo que por una vez había quedado enamorado,  parecía que hubiese encontrado a sus propios sueños con vida,  haciéndose caer en una realidad alternativa; por lo menos creyó eso,  creyó que había encontrado a ese alguien con quien soñó,  y entre miradas pérdidas me entregó una libreta abierta en la séptima hoja de papel,  que contenía un escrito dedicado a sus pasiones y hacia esa misteriosa y bella mujer:"


Kathia

Ante todas las enfermas mentes que este mundo esconde, 
ante la desidia del cielo por hacernos caer en la oscuridad, 
donde las almas nacen y mueren, huyendo de sus horrores, 
Varados ante los límites de una extraña y temible realidad.
Ruego aún al cielo y a este gran infierno que me perdonen
Y que me sea permitido a pocos instantes de morir en paz
Narrar la travesía de Mi alma en una rara y seca historia, 
Historia que aún lloro con nostalgia y recuerdo con intensidad. 

Sé que la coincidencia tal vez se hizo presente, 
y que mis sueños quisieron algo más encontrar;
Solo mi sed de deseos (temible) añoraba saciar
Y el alma abrió los ojos como cuando el miedo se presiente. 

Las voces en alto comenzaron pronto a marcar
la veracidad de un cercano y misterioso futuro, 
Pues, en el inicio del delirio, pensamiento diurno, 
Las melodías de nostalgia comenzaban a volar. 

Kathia, dime quién es aquel que te ha creado
Y un lugar en mis grandes deseos te ha formado... 
Dime que significa la noche que intenta escapar
De su propio origen hacia la Tierra de Nunca Jamás. 

Esta quimera vagabunda, ansiosa de poder crear
De imaginar, 
De escribir, 
De ver y vivir, 
De lograr amar... 
Una ilusión que nunca ha de resistir
Solo los motivos de conseguir escapar
No hacia un donde, si no de un algo, 
Algo o alguien que le ha intentado asesinar. 

Kathia, dime y responde a esta verdad 
Si acaso existe lo que veo, lo que siento... 
Dime que a mi propia alma no miento;
Dime que en algún lugar tú eres real... 
Ven y responde por el ocaso del invierno
Donde tu recuerdo jamás se congelará. 

Y comienza nuevamente una singular canción, 
Donde afirman maestros de grandes soñadores 
Que la noche es la luz de locos, perdidos y pecadores;
Pero esa, la luna eterna es solo su propia redención. 

Kathia, ¿puedes escuchar ese coro que resuena? 
Sé que estás más allá de una ligera inexistencia, 
Fuera del compás, del cielo, de la luna y las estrellas, 
Muy cerca del espejo, reflejada en tí, mi demencia... 
Nunca has de zarpar por este llano de traición, 
En un mundo que idolatra con fervor las penas, 
Más cerca está la hora en que dejes de ser una visión, 
Como el día en que te miré perplejo por vez primera. 

Caerás, y ante todos los posibles sufrimientos
Con bondades y añoranzas has de curar, 
Y si la única manera, he de acabar enloqueciendo
Con todos mis recuerdos te habré de alimentar... 

(¿Cómo puedes asegurarte de que aún no duermes?) 
(¿Acaso las has visto en rumbos de tu triste realidad?) 
(No consigues perdonarme, a mí, tu atrofiada mente
Dudo que ella, tu liberación sea que vos menos terca). 

¡Calla ahora mismo, maldita escoria del infierno! 
(Soy tu mundo, tu razón, nunca me harás callar) 
Al borde me has llevado con tu mísero realismo, 
(Al borde me has llevado amenazándome con pensar). 

Intento ignorar a mi propia razón, 
Y en la noche asesino sin compasión
A aquellos flujos oníricos que me siguen
Y quieren que ante ellos me arrodille... 

Sé perfectamente que no es el inicio, ni siquiera el final, 
Kathia, bajo tu alma y tu cuidado mi esencia descansa
Dime que aún la libertad espera a quienes se derrumban, 
Dime que esto no será doloroso, que mi ser ya no sufrirá.

Kathia, tan cerca, ¡Muy cercana a mí te encuentras! 
Y consigo, el gran fin de este maldito peregrinar
Con mi muerte llegarás al fin a la esperada existencia, 
Más, dulce Kathia, si el sueño no habré de conciliar
Comenzará la ira que me hacía en las noches gritar, 
Que si yo no podré verte, si no puedo jamás tenerte, 
Juro por mi pobre alma, que nadie más te imaginará. 

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